Los terremotos son movimientos violentos de la corteza terrestre, y se producen básicamente a causa de dos fenómenos: el volcanismo y la actividad diastrófica. Si los estratos señalan direcciones opuestas en relación a la parte media, se denomina anticlinal. Se debe destacar que tanto los sinclinales como los anticlinales no constituyen formas de relieve sino que son maneras de disponerse de las capas sedimentarias o estratos.
Aunque la erupción de un volcán puede provocar movimientos sísmicos, estos por lo general son localizados y menos intensos que los de origen diastrófico.
Los terremotos ocurren en forma de sacudidas. La principal
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